Anhelo partiir en cada tren,
barco, bus, o aeroplano,
hacia otras tierras, lejanas,
¿escapar?... quizás, pero, llevar,
como equipaje, el corazón.
Quiero estar entre, aquellos, que se alejan,
en ésa barandilla, o en quel ventanal,
deseo ser, aquel, que se despide
y alzando la mano... se vá... se vá...
por la ruta señalada, hasta el final.
Al partir, entras en otra Dimensión:
en Espacio-Tiempo, personal;
el Mundo se mueve y, tú, permaneces,
en tu propio mundo universal,
cuando, el paisaje, corre bajo tus plantas
y te siejas, cada ves más.
Me gusta dormir bajo otros cielos,
que otras estrellas velen mis sueños;
encontrar otros solles, con mi piel;
apagar mi sed, con otras aguas.
Quiero ver playas lejanas,
caracoles, extraños, quiero recoger,
mientras vaga mi espíritu, en los dorados ensueños,
que traen hasta mi mente, un bello atardecer.
Pero, lo más sublime de todo,
es el eterno retornar, renovado,
lleno de nueva vida y valor,
para enfrentar, nuevamente, al Mundo,
caminado con rumbo a una estación,
llevando como todo equipaje,
simplemente, el Corazón.
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