Y, me quedé mirando el Sol,
lejos, allá en la distancia;
como se hundía, en el horizonte,
al terminar el día.
Los pájaros comenzaron a buscar
el refugio, de sus nidos
y los grillos comenzaron a saludar
la noche, qué, ya, venía.
Y, de pronto, el frío llegó, a mi alma;
sentí la angustia, de la soledad,
busqué, en vano, tus manos;
te habías ido...!
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