Para leer (y gozar) este pequeño trabajo, es menester tener dos caracteristicas: Humildad y Alegría. Con ésto en mente, leamos, en alta voz, humildemente el primer verse y, a así, sucesivamente, el resto del poema.
Con un ramito de rosas,
llegué tu corazón
Por un gran ramo de rosas
perdistes, tu, la razón.
Entre tu manos, una rosa,
para el Amor, floreció.
Entre tus dedos, la rosa,
falta de amo, se murió.
Tu y yó, entre las rosas
compartimos un Amor.
Entre nosotros, las rosas,
causaron separación.
He pensado, en las rosas,
para poderte evocar.
Voy a olvidar, a las rosas
y, a tí, dejarte de amar.
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