martes, 6 de diciembre de 2016

Busqué

Después de vivir, en sombras,
Salí, a recorrar, caminos
y a buscar las alondras,
para gozas, con sus trinos.

Escapando de Desierto,
del cielo, busqué, sus aguas,
para saber, si era cierto,
que, aún, existía el Amor.

Y, he trepado a las cumbres:
gritándoles, mi dolor,
para me, gran desconsuelo,
¡ ni el Eco, me contestó!

Rechazo

No Quiero la alegría, de otros reinos,
que, tu mano generosa, me quirre dar,
deseo, el gozo simle, que tienen mis sueños
para que peda, mi alma, en pas quedar.

Anhelo tomar, en mis brazos, algo tangible,
lo que pueda creer mío, tan todo un segundo,
y no pensar, siquiera, que ello es imposible,
al hacer de mis quimeras, otro mundo.

Mientras con los labios, rio, con el alma, peno,
cuando, la Vida, abre las viejas cicatrices
y entre las lágrimas, que olculto, veo,
como otros seres aman... son felices.

Y el llevarme, a otros jardines, me haré mal,
pués, no podré disfrutar, de sus primores,
ya que estoy, en esta vida, como en un Carnaval
con una máscara puesta, para olultar dolores.

Mompartir

Como la lluvia,
sore tus campos, cae,
haciéndo vivir, la tierra.
Tal, como el Sol,
sobre tus hombros,
derrama suave calidéz.
Así como te son gratos,
el Aco-iris y las estrellas
deleites hasta tus ojos son.
Cuando coges a un bebé
y tomas sus manecitas,
la ternura invade tu corazón.
Cuando superas el dolor,
que a tu alma, agobiaba,
has llegado a la serenidad.
En el instante en que llega la luz,
cuando tu sonrisa se hace carcajada;
y eres felíz....
¡¡ a tu lado, quieroo estar..!!

Infantil

Barquito de papel, marino
de la poza callejara,
recuerda, el sueño, de niño,
cuando jugaba, con tierra.

En ensueños, el jardín, eral la Selva,
llena de seres misteriosos,
mientras que, de al araña, la tela,
contemplábamos, curiosos.

Y... ¿quién no tuvo un Tesoro?
escondico, cual piratas
y, que rabia, no encontrarlo,
aunque fueran sólo latas.

Cosas de la vida

Si, me preguntas...
¿Qué espero, de  la vida...?
yó, te respondo que... Nada;
he vivido, por el Mundo,
como causa perdida
y, la razón de mi vida,
es historia pasada.

Lo único recatable es el orgullo,
para no darme por vencido
y, caer, como árbol viejo,
al ver la enormidad de me fracaso.
De quién todo pudo tener,
pero, por esas cosas de la vida,
debe conformarse con lo que no pudo ser.

Sí.... debí nacer quivocado,
en otro mundo, en dimensión distinta;
nadie habla me lenguaje
y, mis ideas, nadie escucha,
siendo lo peor, a nadie importa,
 si lo que digo, o hago, es cierto,
o cuál es la razón de mi existencia.

Al costado de me lecho, he creado,
un feretro, negro, que me espera;
anhelo asotarme, un día,
y pasar, sencillamente, a la otra vida,
sin molestar a nadie,
ni buscando, en esa hora despedidas;
ni a quién echar de menos, por amarme.

Y aquí estoy... pasivo;
floto, en el torrente, de la vida;
nada me intereza, o me motiva;
de forjar mi existencia ha fracasado,
solo me queda vivir, disminuído,
agotándome, poco a poco, cual quimera,
que creímos real y sólo era mentira.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Li cita

Un télephono que llamas...
“Hola... ¿Como estás? ... Yó, bién,
me siento grato, estoy contento,
¿Vamos, juntos, a almorzar...?

Llega la hora y la dulce espera,
ya, esta cita, tiene lugar,
tú, entre la gente que va pasando,
él, a tu encuentro, al verte llegar.

Ten su sonrisa, dale la tuya;
hay una mesa, que es para dos
mira en los ojos, lo que es solo ternura,
sin explicarse, porqué sucedió.

Luego, un paseo, bajo la lluvia,
saltando charcos, al caminar,
bajo un paraguas, complice, amigo,
que brinda, un algo, de intimidad.

El aire es suave, el ambiente, perfecto,
las horas pasan, lla llega el final
queda en la mente, el dulce, deseo,
de, otra vez, juntarse... para ir a almorzar.

Lo que he sentido

De pronto,
he descubierto que no existo,
la Vida pasa por mi lado
y no se digna a mirarme.

No estoy,
otros celebran mis momentos
me arrebatan lo que de grato
pudiera tener mi vivir.

Sin lugar,
he llegado a sentir la soledad,
pues, nadie me necesita, a su lado,
no por deber, sino por amor.

En obscuridad,
ya que no hay ojos que me velen,
ni sonrisa para confortarme,
para sentir que, algo, recibo.

Escuchando risas,
pero, hay un cristal de por medio
y la felicidad, que reina allí,
no puedo compartir.

Nada hay,
para que la vida valga la pena
y justifique mi existencia:
¿Lo mereceré?

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Hay veces en que suceden cosas,
sobre las cuales nadie tiene la culpa,
ni el propósito para ellas,
simplemente... suceden.