de los grandes ojos pardos
el qu, cuidando sus cabras,
echa su alma a volar.
Sueña que un día, mañana,
bajará a ver el mar
y abrirá mucho sus ojos
para saber si es verdad.
Sus ojos vuelan hasta el horizonte
más lejos de lo que el Condor vá,
pensando siémpre en el Océano:
“el mar... el mar... ¿cómo será?
Cuando desde los cerros se derrama la noche
el niño pampino se va a descansar
y bajo las estrellas que velan su sueño
el alma del niño se va hacia la mar.
Niño pampino, el de los ojos grandes
tus ansias de oceáno no podrás realizar,
pues eres pobre y vives tan lejos
qu te irás de la tierra sin jamás ver el mar.