Yo no quiero recorrer el viejo camino,
que solía ser el mío, en el lejano ayer;
han crecido, ya, las zarzas y enramadas,
y mi amado sendero, ya no lo puedo ver.
Es muy pesada la carga, que sorporto,
en medio de la senda estoy en soledad,
soy aquel que se quedó, cansado de esperar,
a la orilla de la vida, aguardando la verdad.
Han pasado las Estaciones y nada cambió, jamás,
es siempre el mismo ambiente, la misma sensación
el viejo camino no se abrirá nunca más,
todo evoca la ruina, todo es desolación.
Y, hay momentos, en que, por espejismos,
la vista se hace clara, el peso desaparece...
es una lástima, pues, ya no somos los mismos
y el Destino que iniciamos, ya no nos pertenece.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario