En Punta Arenas (Sur de Chile)
yacen en una playa ovidada:
Viejos cascos...
yacentes junto el mar,
rumores de otras playas,
entre sus mástiles,
aún estan.
Compañeros de otras vidas,
de distintos mares y vijías,
aún sueñan,
volver a nevegar.
Son ancianos, de brazos vacíos,
que reposan, después del temporal
recordando su, hijos ya idos
y el mar, que no tiene edad.
Y, allí están, tenidos, rotos,
olvidados en la Posteridad,
deshojándose, yéndose, poco a poco,
entre la humedad, del mar.
Adios, adios, viejos marinos,
el Caleuche, los levanta a navegar
y el espíritu será libre en los oceanos,
mientras se deslizen haia la Eternidad.
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