sábado, 1 de octubre de 2016

Cavilando

El río baja desde la montaña a besaarse con la mar,
las nubes suben al sielo para jugar con el Sol:
en este ciclo eterno, mi alma te busca... Dime:
¿tendré la dicha, un día, de llegarte a encontrar?

Cuánto he buscado e la Distancia y en el Tiempo,
haciéndome ilusiones que nunca viviran;
espectador de la Vida, está escrito, es mi destino
y no poder, nunca, encontrar felicidad.

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