Seguí, tus pasos, atravez de la niebla
del tiempo y la distancia
y esa lejanía infinita,
perdí el rastro de tu amor.
Desesperé y me creí perdido,
en mi vida, ya nada bueno había,
sólo tristezas y sombras, dolor y melancolia,
¿Poe qué te vas de mi lado?
Mi amor ha muerto...
y tú, lo has dejado fallecer, sin hacer nada.
Ya todo ha concluído...
después de tanto, ya no resta nada.
Llegamos, así, hasta la encrucijada,
lugar en que lo caminos se separan
llorosa esá mi Alma... ¿y tú...?
¿Tú?... ¡Tú, no dices nada...!
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