viernes, 4 de noviembre de 2016

Meditando

Y, veo los azules cielos,
contemplo la quietud de mi mar,
cierro los ojos, pienso y ruego:
¿Puedes, a mí, retornar?

Y, los cielos, me gritan su silencio,
nada, me contesta el mar;
tanto gozar, por vivir soñando,
que, ahora, despierto, me pongo a llorar.

Y, mi fiel amigo, el poeta,
viene a conzolarme, una vez más,
entregándome su palabra amiga,
para el sufrimiento, mitigar.

¿Canto, acaso, de pena?
?Sollozo, tal vez de alegría?
Lo daría todo... tal vez un mundo,
por ver, mi porvenir, un día.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario