El tiempo, cura las heridas,
y de hierbas, los senderos;
las ilusiones, perdidas,
como sueños pasajeros.
Lo que, ayer, eterno parecía,
se desvanece, como el humo
y lo que sangraba, como herida,
ya sólo es un trazo obscuro.
Lo que iba a ser de roca,
termina, con toda facilidad,
como cristal, la fina copa,
que no resiste la longevidad.
Pero, hay cosas que sorprenden
y provocan cierta confusión,
cuando alquien, inocente, pregunta:
¿Qué pasa con el Amor...?
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