El paisaje era el que esperabas,
la playa, era encantadora,
corría la briza y dorada era la arena,
la que, con su calor, te llamaba.
Con todos tus sueños e ilusiones,
levantástes castillos, en la area
y, a pesar de las emociones,
tatáste de llevar una vida plena.
Luchaste, con toedas tus fuerzas,
por lograr levantar lor muros,
del castillo, que creías fortaleza
y no eran mas que foso obscuro.
Y con tus manos, borraste lo hecho,
lo que, tanto, te costó edificar,
a pesar del dolor, allí, en el pecho,
la esperanza, tuvístes que sacrificar.
Y ahora, vas a la playa, como antes,
gozas del ambiente, todo parece iqual,
pero, volver a eirgir, castillos rutilantes,
éso, de tu parte, no se logrará, jamás.
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