El viento, susurra,
entre los árboles
y forma, erráticas, figuras,
bailando, con ondas
entre las lagunas
que, la lluvia, dejó.
El frío, recurre el campo
y en cada objeto que encuentra,
deja su marca de hielo,
con un nimbo desolador,
que, hace, a las cosas,
aparecer solitarlas.
Tras, los húmedos, cristales,
unos ojos, tristes...
un rostro, espera;
las horas pasan
y el vibrar, de un corazón,
en el frío, late, sin repuesta.
Y, en el gélido campo,
dn donde juega, el viento;
los pensamientos, corren,
cual, invisibles, fantasmas,
entre, las cortinas, que tramó la lluvia,
en un día invernal.
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