sábado, 11 de febrero de 2017

Mís propósitos

Yó, no voy a esperar,
tu llamada, por teléfono,
nie esa carta, que no llega,
o cualquiera otra señal.

Nada quiero, ya, saber,
de tu graciosa figura,
con su porte distinguido,
a quién solía admirar.

Ni tampoco, recordar,
el toque, suave, de tus manos
y el paso de tus piés, perfectos,
yó... yó, ya no quiero evocar.

No escuchar tu, suave, voz,
mucho menos, tus consejos,
o, acordarme, de tus besos,
con que me hacías soñar.

Nada quiero, ya, saber
y en ésto no estoy mintiendo,
pero, aunque, yó, no lo desee,
¡siempre, te sigo queiéndo!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario