Anoche, yo, he soñado qu jugaba con mi hijo,
el hijo que nunca tuve, con aquel niño querido
que iría lejos, muy lejos, de mi mano siempre asido.
Para él tenía un nombre: sería Hernán Mauricio
y todo un mundo de sueños a sus piés habría puesto;
hubiera contado cuento y también cantado canciones
encaminando sus pasos y su mundo de ilusiones.
¿Verlo crecer cómo sería? de niño,joven, adulto,
vivir con él sus etapas... ¡Cómo me había gustado!
Confortarlo en sus temores, ganarme su confianza
siendo su amigo, su hermano, en los conflictos del alma.
Mi querido Hernán Mauricio, tiendo mis brazos y no estás,
mi ilusión se desvanace, tu imagen ya se me vá;
mis lágrimas salen solas, sin poderlas contener,
no son de pena, si no rábia, solamente por pensar
que tú, mi querido hijo, no pudes conmigo estar,
ni contigo yó, jugar y ni hacerme ilusiones
de ese mundo maravilloso que ibamos a compartir.
La realidad torna de nuevo, un nuevo día comienza,
el trabajo en la oficina, la rutina que hay siempre,
pero, ¿sabes una cosa?, mi querido Hernán Mauricio,
soe,[re te echaré de menos, por que tú eres mi Hijo!
Tu Padre
-- Santiago, 21 de Octubre de 1980
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