No le recuerdes un paisaje al Ciego;
ni hagas escuchar trinos a un Sordo;
no intentes hacer carrer al Tullido;
ni hables de compañía a quien se ha quedado solo.
Al que abandonamos por creer que es malo,
no podemos darle un regalo de amargura,
si le hablamos de lo bién que lo pasamos,
sin siquiera darle un toque de ternura.
La tristeza del que se encuentra solo
mas dolorosa es, si se ha elgido ese camino:
de ser felíz era el deseado sueña
se ha quedado abandonado y ese ha sido su destino.
Por eso, no hagas volar a ave sin alas,
ni hagas contar a quién se ha quedado mudo;
pon una lápida sobre su sepultura
y dile a todos que no le has conocido.
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